Introducción: ¿realmente sabemos cómo estamos en seguridad y salud?
En muchas empresas, la Seguridad y Salud en el Trabajo empieza a recibir atención cuando ocurre algo que nadie quiere: un accidente, una fiscalización de SUNAFIL, una observación del cliente o un reclamo interno. Recién en ese momento surge una pregunta clave que suele generar incomodidad.
¿Realmente sabemos cómo estamos en seguridad y salud en el trabajo?
La respuesta, en la mayoría de los casos, no es tan clara. Existen documentos, procedimientos, formatos y hasta un comité de SST, pero cuando se revisa lo que ocurre en la operación diaria, aparecen brechas, improvisaciones y riesgos que no estaban identificados.
Aquí es donde la línea base en Seguridad y Salud en el Trabajo (SST) cobra un valor fundamental. No como un trámite ni como un documento para “cumplir”, sino como una herramienta que permite a la empresa mirarse con objetividad, entender su realidad preventiva y tomar decisiones basadas en hechos, no en supuestos.
La Ley N.° 29783 y su Reglamento no establecen la línea base por casualidad, la exigen porque sin conocer el punto de partida, ninguna empresa puede gestionar la seguridad y salud de manera eficaz, ni proteger realmente a sus trabajadores.
¿Qué es la línea base en Seguridad y Salud en el Trabajo?
La línea base en SST es una evaluación inicial integral que permite conocer el estado real de la empresa en materia de seguridad y salud en el trabajo. Es, en términos simples, una fotografía clara y objetiva de cómo se están gestionando los riesgos, las condiciones de trabajo y el cumplimiento legal en un momento determinado.
Pero más allá de la definición técnica, la línea base responde a una necesidad muy concreta:
Saber qué tan preparada está la empresa para prevenir accidentes, enfermedades ocupacionales y sanciones legales.
Una línea base bien elaborada permite identificar:
- Qué se está haciendo bien.
- Qué no se está haciendo.
- Qué se está haciendo solo en el papel.
- Cuáles son los riesgos más críticos.
- Dónde están las principales brechas frente a la Ley 29783.
Sin esta evaluación inicial, cualquier sistema de gestión de SST se construye sobre percepciones, experiencias aisladas o documentos genéricos que no reflejan la realidad operativa.
La línea base como punto de partida del Sistema de Gestión de SST
Un error frecuente en muchas organizaciones es implementar el Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo comenzando por los documentos: políticas, reglamentos internos, programas anuales, formatos y registros. Todo eso es importante, pero no es el inicio correcto.
El verdadero punto de partida es la línea base.
La línea base permite que el sistema de gestión:
- Se adapte a la realidad del negocio.
- Priorice los riesgos que realmente importan.
- Asigne recursos de manera eficiente.
- Evite acciones preventivas innecesarias o mal enfocadas.
Desde el enfoque de mejora continua (Planificar – Hacer – Verificar – Actuar), la línea base se ubica claramente en la etapa de planificación. Sin ella, no es posible definir objetivos realistas, programas efectivos ni indicadores que reflejen mejoras reales.
En otras palabras, la línea base es el diagnóstico médico antes del tratamiento. Nadie iniciaría un tratamiento sin saber cuál es el problema; lo mismo ocurre con la SST.
La importancia de la línea base en los diferentes sectores productivos
Cada sector productivo tiene riesgos, dinámicas y realidades distintas. Por ello, la línea base no puede ser genérica ni estandarizada. Debe construirse considerando el contexto específico de cada actividad.
Sector industrial y manufactura
En el sector industrial, los riesgos suelen estar asociados al uso de maquinaria, energía, sustancias químicas, ruido, calor y procesos productivos continuos.
En muchas plantas industriales, es común encontrar:
- Máquinas sin resguardos adecuados.
- Procedimientos que no se cumplen en la práctica.
- Trabajadores que conocen el riesgo, pero no el control.
- Mantenimiento reactivo en lugar de preventivo.
La línea base permite identificar estas situaciones antes de que se conviertan en accidentes graves o paradas de planta. Además, ayuda a enfocar los esfuerzos en los riesgos que realmente generan mayor impacto en la seguridad y la continuidad operativa.
Sector construcción
La construcción es uno de los sectores con mayor índice de accidentes laborales, y también uno de los más dinámicos. Las condiciones cambian día a día, y los riesgos evolucionan conforme avanza la obra.
En muchas obras, la gestión de SST se vuelve reactiva:
- Procedimientos que se elaboran cuando ya ocurrió un incidente.
- Uso inadecuado de EPP.
- Supervisión limitada por presión de plazos.
- Falta de coordinación entre contratistas.
La línea base permite ordenar la gestión desde el inicio, identificar riesgos críticos como trabajos en altura, excavaciones o izaje de cargas, y establecer controles claros antes de que los problemas aparezcan.
Sector minero
En minería, los riesgos no solo son frecuentes, sino de alto impacto. Un error en la gestión de seguridad puede tener consecuencias graves para las personas, la operación y la reputación de la empresa.
La línea base en este sector permite:
- Evaluar la eficacia de los controles existentes.
- Identificar brechas en procedimientos críticos.
- Analizar la cultura preventiva y el liderazgo en SST.
- Verificar la preparación ante emergencias.
Una línea base sólida no solo cumple con la ley, sino que fortalece la toma de decisiones estratégicas en un entorno de alto riesgo.
Sector servicios
Aunque muchas veces se percibe como un sector de bajo riesgo, en los servicios existen riesgos que suelen pasar desapercibidos: ergonómicos, psicosociales, biológicos y organizacionales.
Es común encontrar:
- Puestos de trabajo mal diseñados.
- Cargas laborales elevadas.
- Estrés, fatiga y ausentismo.
- Falta de vigilancia de la salud ocupacional.
La línea base permite visibilizar estos riesgos “invisibles” y gestionar la SST más allá de los accidentes físicos, enfocándose también en el bienestar del trabajador.
Sector agroindustrial y agropecuario
En el sector agroindustrial, los trabajadores enfrentan condiciones climáticas extremas, uso de maquinaria, exposición a agroquímicos y riesgos biológicos.
Muchas empresas del sector operan con una gestión preventiva informal, basada más en la experiencia que en un sistema estructurado. La línea base permite ordenar esta gestión, identificar riesgos críticos y mejorar las condiciones laborales de manera progresiva y sostenible.
La línea base como herramienta real de gestión de riesgos
Más allá del cumplimiento legal, la línea base es una herramienta poderosa de gestión de riesgos. Permite a la empresa dejar de reaccionar ante los problemas y comenzar a anticiparse.
Una línea base bien elaborada ayuda a:
- Reducir la probabilidad de accidentes.
- Minimizar el impacto de incidentes.
- Priorizar inversiones en prevención.
- Fortalecer la cultura de seguridad.
- Integrar la SST en la estrategia del negocio.
Cuando la empresa entiende sus riesgos reales, puede tomar decisiones más acertadas y proteger de mejor manera a su gente.
La obligación legal de la línea base según la Ley 29783
La Ley N.° 29783 establece que el empleador es responsable de garantizar condiciones de trabajo seguras y saludables. Este principio no puede cumplirse sin conocer previamente la situación real de la empresa.
La ley enfatiza:
- La prevención como eje central.
- La responsabilidad directa del empleador.
- La necesidad de una gestión sistemática de la SST.
La línea base es la herramienta que permite materializar estos principios en acciones concretas.
Requisitos del Reglamento de la Ley 29783 (D.S. N.° 005-2012-TR)
El Reglamento desarrolla con mayor claridad la obligación de realizar una evaluación inicial del Sistema de Gestión de SST, la cual corresponde a la línea base.
Esta evaluación es obligatoria:
- Al iniciar actividades.
- Al implementar el SG-SST por primera vez.
- Cuando existen cambios significativos en procesos, equipos o instalaciones.
- Como parte del proceso de mejora continua.
Además, la línea base se relaciona directamente con:
- La identificación de peligros y evaluación de riesgos (IPERC).
- La elaboración del Programa Anual de SST.
- La asignación de recursos y responsabilidades.
- La preparación ante fiscalizaciones de SUNAFIL.
¿Qué ocurre cuando no se realiza una línea base?
Cuando una empresa no cuenta con una línea base adecuada, los problemas suelen aparecer de forma progresiva:
- Falta de claridad sobre los riesgos reales.
- Programas de SST que no responden a la operación.
- Acciones preventivas desconectadas de la realidad.
- Mayor exposición a sanciones y multas.
- Accidentes que pudieron evitarse.
En la práctica, no contar con una línea base genera una gestión reactiva, donde la empresa actúa solo cuando el problema ya ocurrió.
El valor del acompañamiento especializado
Elaborar una línea base efectiva no consiste solo en aplicar una lista de verificación. Requiere conocimiento técnico, experiencia multisectorial y comprensión del marco legal.
El acompañamiento de una consultora especializada permite:
- Objetividad en la evaluación.
- Identificación real de brechas.
- Cumplimiento normativo efectivo.
- Integración de la SST con otros sistemas de gestión.
- Toma de decisiones basada en riesgos.
Para empresas que buscan fortalecer sus sistemas preventivos, la línea base se convierte en una inversión estratégica, no en un costo.
Conclusión: conocer para proteger y mejorar
La línea base en Seguridad y Salud en el Trabajo no es un simple requisito legal. Es el punto de partida que permite a la empresa conocerse, proteger a sus trabajadores y gestionar sus riesgos de manera responsable.
Cuando una empresa sabe dónde está, puede definir con claridad hacia dónde quiere ir. Y en materia de seguridad y salud, ese camino siempre debe conducir a entornos de trabajo más seguros, saludables y sostenibles.
Para las organizaciones que desean dejar atrás la improvisación y construir una gestión preventiva sólida, la línea base no es opcional: es el primer paso correcto.