Principales problemas de seguridad y salud en el trabajo que enfrentan las empresas en el Perú

Del cumplimiento legal a la prevención real: desafíos actuales de la seguridad y salud en el trabajo en el Perú.
13 de mayo de 2026 por
Miguel Egúsquiza García
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La seguridad y salud en el trabajo no debería entenderse como una carpeta de documentos que se actualiza cuando llega una auditoría o una inspección. En el Perú, la SST es una obligación legal, pero también una herramienta de gestión para evitar accidentes, enfermedades ocupacionales, paralizaciones, multas, demandas y pérdida de productividad. La Ley N.° 29783 establece el marco de la seguridad y salud en el trabajo en el país, y su Reglamento fue aprobado mediante el D.S. N.° 005-2012-TR.

El problema es que muchas empresas todavía gestionan la prevención de manera reactiva. Es decir, actúan después del accidente, después de la fiscalización o después de que el cliente exige evidencias del sistema de gestión. Esta forma de trabajar expone a la organización, pero sobre todo pone en riesgo la vida y la salud de las personas.

Una realidad que exige mayor prevención

Según información difundida a partir de reportes del Ministerio de Trabajo y Promoción del Empleo, en el 2024 se registraron 37,928 accidentes laborales en el Perú, de los cuales 280 fueron fatales. Las regiones con mayor cantidad de accidentes reportados fueron Lima Metropolitana, Arequipa y Callao.

El propio MTPE cuenta con registros oficiales de notificaciones de accidentes de trabajo, incidentes peligrosos y enfermedades ocupacionales por actividad económica, incluyendo la base anual 2024 y la base 2025. A nivel mundial, la Organización Internacional del Trabajo estima que cerca de 3 millones de trabajadores mueren cada año por accidentes y enfermedades relacionadas con el trabajo, además de millones de lesiones laborales no mortales.

Estas cifras muestran que la SST no es un tema administrativo. Es un asunto estratégico.

1. Sistemas de gestión que existen en papel, pero no en la operación

Uno de los principales problemas en las empresas peruanas es tener un sistema de gestión de SST formalmente documentado, pero débilmente implementado. Muchas organizaciones cuentan con política, reglamento interno, matriz IPERC, comité, registros, inspecciones y capacitaciones; sin embargo, esos documentos no siempre reflejan lo que realmente ocurre en campo.

La R.M. N.° 050-2013-TR aprobó formatos referenciales con la información mínima de los registros obligatorios del Sistema de Gestión de SST. El error aparece cuando estos formatos se llenan solo para cumplir, sin analizarlos ni convertirlos en decisiones preventivas.

Un sistema de gestión útil debe responder preguntas concretas: ¿qué riesgos críticos tenemos?, ¿qué controles funcionan?, ¿qué desviaciones se repiten?, ¿qué accidentes podrían ocurrir mañana si no intervenimos hoy?

2. IPERC genérico y poco conectado con el trabajo real

La identificación de peligros, evaluación de riesgos y determinación de controles es la base de toda gestión preventiva. Sin embargo, en muchas empresas la matriz IPERC se elabora copiando formatos anteriores o usando descripciones generales que no representan la tarea real.

Esto genera una falsa sensación de control. Por ejemplo, se coloca “uso de EPP” como medida principal, pero no se corrige la condición insegura. Se menciona “capacitación”, pero no se verifica si el trabajador entendió y aplica el procedimiento. Se registra el riesgo, pero no se prioriza según su severidad.

El IPERC debe actualizarse cuando cambian procesos, equipos, personal, turnos, instalaciones, sustancias químicas, rutas de transporte, contratistas o métodos de trabajo. Si no se actualiza, deja de ser una herramienta preventiva y se convierte en un documento decorativo.

3. Falta de liderazgo visible de la alta dirección

Otro problema recurrente es pensar que la SST pertenece únicamente al supervisor de seguridad, al prevencionista o al área de recursos humanos. La seguridad no funciona si la gerencia no participa.

La alta dirección debe asignar presupuesto, aprobar controles de ingeniería, revisar indicadores, exigir investigación de incidentes, participar en comités y tomar decisiones cuando una condición no es segura. Cuando la gerencia solo se involucra después de un accidente, el mensaje para la organización es claro: la seguridad importa, pero solo cuando el problema ya ocurrió.

La prevención real empieza cuando la producción, la logística, el mantenimiento, las compras y la gerencia entienden que trabajar seguro no compite con la productividad. La sostiene.

4. Capacitación poco práctica

Muchas empresas capacitan para cumplir horas, no para cambiar conductas. Se realizan charlas generales, se firma asistencia y se archiva el registro. Pero en campo, el trabajador sigue sin saber cómo bloquear una energía, cómo actuar ante un derrame, cómo usar correctamente un arnés o cómo reportar una condición insegura.

La capacitación efectiva debe ser específica al puesto, basada en riesgos reales y con evaluación. En trabajos de alto riesgo, debe incluir práctica supervisada. No basta con explicar un procedimiento; hay que verificar que el trabajador pueda ejecutarlo.

Una buena pregunta para evaluar la calidad de la capacitación es esta: si mañana ocurre una emergencia, ¿el trabajador sabrá exactamente qué hacer?

5. Gestión débil de contratistas

Las empresas suelen controlar mejor a su propio personal que a sus contratistas. Este es un punto crítico porque muchos accidentes graves ocurren durante actividades no rutinarias: mantenimiento, trabajos en caliente, izajes, espacios confinados, trabajos eléctricos, excavaciones, limpieza industrial o paradas de planta.

El problema es que algunas organizaciones revisan documentos del contratista, pero no controlan la ejecución del trabajo. Tener SCTR, certificados, capacitaciones y procedimientos no garantiza que la actividad se esté realizando de forma segura.

La empresa principal debe verificar competencias, permisos de trabajo, análisis de riesgos, supervisión, coordinación de interferencias y cumplimiento de controles críticos. En SST, tercerizar el servicio no significa tercerizar la responsabilidad preventiva.

6. Riesgos ergonómicos y enfermedades ocupacionales subestimadas

En muchas empresas todavía se asocia la SST solo con accidentes visibles: caídas, golpes, cortes o atrapamientos. Pero una parte importante del daño laboral se desarrolla lentamente: lesiones musculoesqueléticas, hipoacusia, fatiga, estrés, trastornos por movimientos repetitivos, posturas forzadas y exposición a agentes físicos, químicos o biológicos.

En el Perú existe la R.M. N.° 375-2008-TR, que aprueba la Norma Básica de Ergonomía y el procedimiento de evaluación de riesgo disergonómico. A pesar de ello, muchas empresas no evalúan adecuadamente puestos administrativos, almacenes, líneas de producción, transporte, atención al cliente o teletrabajo.

Además, según reportes difundidos sobre cifras del MTPE, el 62% de enfermedades ocupacionales notificadas estaría asociado a la exposición continua al ruido, siendo la hipoacusia uno de los principales problemas detectados. Esto demuestra que la higiene ocupacional no puede tratarse como un trámite anual, sino como una actividad permanente de control.

7. Investigación superficial de accidentes e incidentes

Cuando ocurre un accidente, muchas investigaciones terminan con conclusiones como “acto inseguro”, “exceso de confianza” o “falta de atención”. Ese enfoque es insuficiente porque responsabiliza al trabajador y no analiza las fallas del sistema.

Una investigación seria debe identificar causas inmediatas, causas básicas y causas organizacionales: ausencia de supervisión, procedimiento inadecuado, presión por producción, mantenimiento deficiente, falta de señalización, herramientas incorrectas, capacitación insuficiente o controles inexistentes.

El MTPE dispone del Sistema Informático de Accidentes de Trabajo, Incidentes Peligrosos y Enfermedades Ocupacionales, mediante el cual se notifican accidentes mortales, no mortales, incidentes peligrosos y enfermedades ocupacionales. Pero notificar no basta. La verdadera mejora ocurre cuando la empresa aprende del evento y evita su repetición.

8. Subregistro e informalidad

La informalidad laboral también afecta la seguridad y salud en el trabajo. Cuando una relación laboral no está formalizada, suelen debilitarse la vigilancia médica, la capacitación, la entrega de EPP, la supervisión y el reporte de accidentes.

El INEI publicó información sobre producción y empleo informal en el Perú con datos de Cuentas Nacionales y de la Encuesta Permanente de Empleo Nacional al 2024. Además, para el periodo abril 2024-marzo 2025, el INEI reportó altas tasas de empleo informal en varias ciudades; por ejemplo, Juliaca alcanzó 82.5%, Pucallpa 73.0% y Ayacucho 71.2%.

Esto significa que las estadísticas oficiales de accidentes probablemente no muestran toda la dimensión del problema, porque muchos eventos no se reportan o se atienden fuera de los canales formales.

9. Mayor exposición frente a fiscalización

SUNAFIL tiene funciones de promoción, supervisión y fiscalización del cumplimiento sociolaboral y de seguridad y salud en el trabajo. Por ello, las empresas deben estar preparadas no solo con documentos, sino con evidencia de implementación.

Una empresa puede tener una política firmada, pero si no demuestra inspecciones, capacitaciones efectivas, entrega de EPP, investigación de incidentes, vigilancia médica, monitoreos ocupacionales y cierre de acciones correctivas, el sistema será vulnerable.

La fiscalización ya no debe verse como una amenaza, sino como una oportunidad para ordenar la gestión y reducir riesgos reales.

Conclusión

Los principales problemas de seguridad y salud en el trabajo en el Perú no se explican por falta de normas. El país cuenta con una Ley de SST, reglamento, formatos referenciales, registros oficiales, criterios ergonómicos y mecanismos de fiscalización. El desafío está en convertir esos requisitos en gestión diaria.

Las empresas que quieran reducir accidentes deben fortalecer cinco aspectos: liderazgo visible, IPERC realista, controles operacionales efectivos, capacitación práctica y seguimiento de acciones correctivas.

La prevención no es un gasto. Es una inversión que protege vidas, reduce pérdidas, evita sanciones, mejora la productividad y fortalece la reputación empresarial. En un contexto donde miles de accidentes siguen notificándose cada año, las organizaciones que gestionen seriamente la SST estarán mejor preparadas para crecer de manera sostenible.

Miguel Egúsquiza García 13 de mayo de 2026
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