El jueves 12 de febrero de 2026 se desató un incendio de gran magnitud en un almacén clandestino de aerosoles y productos inflamables ubicado en la avenida Los Canarios, urbanización El Club, en Santa María de Huachipa (Lurigancho-Chosica), Lima, Perú. Este siniestro fue clasificado como incendio de código 3, lo que indica una emergencia de alta complejidad operativa para los servicios de respuesta.
El escenario del incendio y su desarrollo
El incendio se originó en un predio que, según las autoridades municipales, funcionaba de manera ilegal y sin licencia de funcionamiento ni autorización de Defensa Civil, a pesar de múltiples denuncias vecinales. El local almacenaba grandes cantidades de aerosoles y otros productos presurizados e inflamables; estas características potenciaron la severidad del siniestro.
Las latas de aerosoles presurizadas expuestas a altas temperaturas comenzaron a explotar y salir despedidas como proyectiles metálicos, lo cual incrementó el riesgo para los bomberos y los vecinos, y obligó a la evacuación preventiva de zonas residenciales cercanas. Además, las explosiones constantes dificultaron las labores de extinción y ampliaron la zona de peligro a edificaciones colindantes.
Respuesta de los servicios de emergencia
El Cuerpo General de Bomberos Voluntarios del Perú (CGBVP) y otras unidades de primera respuesta desplegaron más de 20 unidades de bomberos, entre cisternas y personal táctico, con reportes de más de 100 bomberos en la escena en diferentes fases de la emergencia. Las labores se extendieron por varias horas para confinar y controlar las llamas, y posteriormente para remoción de escombros y búsqueda de focos ocultos de incendio.
El Ministerio de Salud (Minsa), por medio del Sistema de Atención Móvil de Urgencias (SAMU), desplegó ambulancias para la atención inmediata de afectados por inhalación de humo, hipertensión, ansiedad y heridas menores, con al menos siete personas atendidas en el lugar de los hechos.
Dificultades operativas y riesgos adicionales
Desde el punto de vista de la gestión de emergencias, el evento presentó varios retos críticos:
- Material presurizado con potencial explosivo: Los aerosoles son recipientes cerrados con gas y producto líquido. A altas temperaturas, la presión interna aumenta y pueden estallar, proyectando fragmentos metálicos a distancia y creando un peligro balístico para el personal y la comunidad.
- Almacenamiento ilegal y sin control técnico: La ausencia de licencia de funcionamiento, permisos de Defensa Civil y medidas de protección contra incendios significó que no existieran sistemas activos o pasivos de mitigación (como hidrantes adecuados, rutas de evacuación o compartimentación de riesgos).
- Proximidad a zonas residenciales y educativas: La presencia de viviendas, un colegio y otros servicios cerca del foco originario aumentó la complejidad de la evacuación y la necesidad de coordinar múltiples agencias.
Impactos en infraestructuras y entorno
Además del siniestro en sí, el incendio afectó estructuras colindantes, incluyendo viviendas y establecimientos aledaños por la propagación del calor y escombros proyectados. Las columnas de humo denso se elevaron varios metros, afectando la calidad del aire y representando un riesgo adicional para la salud respiratoria de los residentes.
Análisis de causas y factores de riesgo
Aunque aún estaba en investigación por autoridades competentes, los factores principales que contribuyeron a la emergencia incluyen:
- Almacenamiento inadecuado de materiales peligrosos: Los aerosoles, por su naturaleza, requieren condiciones estrictas de almacenamiento (temperatura controlada, ventilación, separación de fuentes de ignición y sistemas de detección y alarma).
- Operación clandestina sin control regulatorio: La ausencia de permisos impidió la fiscalización de medidas de seguridad básica (salidas de emergencia, extintores, sistema de agua para incendios, señalización, y entrenamientos).
- Falta de cultura de prevención en depósitos industriales: La inexistencia de inspecciones y planes de mitigación incrementó la vulnerabilidad de la instalación ante un incidente fortuito o negligente.
Recomendaciones de seguridad industrial y prevención
Tomar en cuenta las siguientes medidas son fundamentales para prevenir eventos similares y minimizar sus consecuencias:
Implementación de normas técnicas y permisos:
- Asegurar que todos los locales que almacenan sustancias inflamables cuenten con licencias y certificaciones de Defensa Civil y cumplan con las normas de almacenamiento de materiales peligrosos.
Control de riesgos químicos:
- Utilizar sistemas de contención y ventilación adecuada, mantener las temperaturas dentro de rangos seguros y separar físicamente los productos presurizados de cualquier fuente de ignición.
Sistemas de protección contra incendios:
- Instalar hidrantes, rociadores automáticos, detectores de humo y alarma contra incendios, junto con un plan de mantenimiento periódico y pruebas funcionales.
Capacitación y cultura de seguridad:
- Capacitar al personal en planes de respuesta ante incendios, uso de extintores y rutas de evacuación, así como realizar simulacros con frecuencia.
Coordinación interinstitucional:
- Establecer protocolos de coordinación entre empresas privadas, municipalidades, bomberos y SAMU para garantizar una respuesta articulada ante emergencias.
Conclusión
El incendio en Huachipa fue una lección contundente sobre los riesgos asociados al almacenamiento inapropiado de aerosoles y materiales inflamables sin el control regulatorio correspondiente. La complejidad del evento —con explosiones, proyección de latas y riesgo para la comunidad— subraya la necesidad de fortalecer las medidas de prevención, fiscalización y respuesta coordinada en el marco de la seguridad industrial y protección contra incendios.
Este siniestro demuestra que una adecuada gestión de riesgos industriales no sólo es una exigencia normativa, sino un factor crítico para proteger vidas, bienes y el entorno urbano.